Hay una pregunta que recorre casi todas las oficinas de desarrollo económico de Portugal y que casi nunca aparece en las notas de prensa: cuando llega la inversión, ¿qué se queda realmente en el municipio? Se queda el edificio, se queda la foto de la inauguración y, a veces, unos cuantos puestos de trabajo. Pero ¿se queda también la capacidad de decidir, de formar a la gente y de repetir lo que salió bien?
Sobre esa pregunta se apoya la propuesta que el ecosistema ATNZO / O Maestro: 2030 viene estructurando para municipios portugueses, cuyas câmaras municipais equivalen a los ayuntamientos españoles. En la documentación del proyecto, la idea se describe como la selección de "bases territoriales de desarrollo empresarial": municipios donde sea posible coestructurar una línea de trabajo centrada en pymes, juventud económica, replicabilidad empresarial, retención de talento y transformación de la producción local en mercado. La misma documentación deja claro lo que la propuesta no es. No se trata de pedir subvenciones ni de un paquete cerrado, sino de evaluar si la visión económica de cada municipio encaja con un conjunto de criterios.
Quién está detrás
El proyecto nace de la trayectoria de Lucas Atanazio Vetorasso, conocido como O Maestro, empresario, escritor y fundador de ATNZO, un despacho internacional dedicado a la creación, estructuración y expansión de franquicias, con sede central en Portugal y vínculos con Europa, África y los mercados de lengua portuguesa. Su dossier de prensa público lo presenta como alguien que conecta la experiencia empresarial con la manera en que las personas y las organizaciones aprenden, deciden y crecen, con una agenda que cruza franquicia, productividad, sucesión empresarial, negociación, comportamiento humano, inteligencia artificial y desarrollo territorial. Es autor de "O Maestro — A Arte da Negociação" y de "O Pastor — As 14 Leis da Conquista".
En este planteamiento, la franquicia funciona menos como sector y más como disciplina: la capacidad de convertir un negocio que funciona en un modelo que puede enseñarse, repetirse y supervisarse en otro lugar. En un texto de 2023, publicado en su antigua web, Atanazio lo resumía con una imagen de obrador: la mano del pastelero cambia, pero la receta base, la esencia, debe respetarse. Llevada al territorio, la idea tiene una traducción práctica. El municipio no necesita inventarlo todo desde cero; necesita saber qué recetas puede acoger, adaptar y mantener.
La operación del grupo funciona sobre THE ARC, una plataforma que reúne en una misma base de datos los frentes de autoridad, comercial y relación con socios. Para un ayuntamiento, el interés está menos en la herramienta que en lo que permite: seguir cada frente con datos, y no solo con reuniones.
Cuatro municipios, cuatro preguntas
La lectura territorial parte de un principio sencillo: no existe un modelo único para todo el país. Los municipios que el equipo ya ha analizado muestran bien la diferencia.
En Vila Nova de Famalicão, la conversación empieza por la densidad empresarial. Es un municipio de vocación industrial, con muchas pymes y un vínculo natural entre empresas, formación aplicada e innovación. Allí la pregunta útil no es cómo atraer empresas, sino cómo convertir esa densidad en formación que responda a lo que la industria necesita de verdad y en nuevos negocios que nazcan de la cadena que ya existe.
En Boticas, en pleno Barroso, la materia prima es otra: montaña, origen productivo, la carne de raza barrosã y una identidad local con reconocimiento internacional, ya que el sistema agrosilvopastoral del Barroso fue distinguido por la FAO como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial. La documentación del proyecto habla aquí de cautela y de valorización: cómo convertir identidad en mercado sin desgastarla.
En Mogadouro, el reto es la baja densidad de población. Con pocos habitantes y muchos productores dispersos, la respuesta pasa por servicios compartidos, empleabilidad y lo que la documentación llama "mando económico local", es decir, la capacidad del territorio de decidir sobre su propia economía en lugar de verla pasar.
Barcelos, en la comarca del Cávado, completa el retrato del norte. Es un municipio con escala suficiente para que la pregunta sobre la replicabilidad deje de ser teórica y se convierta en una cuestión de método: qué negocios pueden nacer allí, documentarse y, más adelante, crecer hacia otros municipios sin perder el estándar.
Empleo joven y Portugal 2030
El telón de fondo es el nuevo ciclo de instrumentos públicos de apoyo al emprendimiento, la creación de empleo y la innovación territorial dentro de Portugal 2030, el acuerdo de asociación que organiza la aplicación de los fondos europeos de cohesión en el país hasta el final de la década. La propuesta intenta situarse en ese contexto sin prometer cifras. La documentación habla de diagnósticos previos objetivos, construidos con datos públicos e información aportada por los equipos municipales.
La juventud es uno de sus ejes. Entre los temas que el dossier de prensa del empresario propone para el debate figura una pregunta incómoda para muchos alcaldes: ¿cuántos jóvenes forma una ciudad para entregárselos después a otros lugares? La pregunta desplaza la discusión desde la captación de inversión hacia la retención de conocimiento. Un municipio que forma bien pero no ofrece un camino para emprender acaba exportando justo lo que más necesita. Es un dilema que la España interior conoce de sobra.
Aquí entra la replicabilidad. Un negocio replicable, con procesos documentados, formación estructurada y un estándar de operación, es una puerta de entrada menos arriesgada para quien empieza. El joven no tiene que inventar la empresa; tiene que aprender a gestionarla bien. Para el municipio, la ganancia es doble: empleo con formación asociada y una base de empresarios locales que más adelante podrá crear sus propios modelos.
Una prueba sencilla
La propuesta tiene una virtud que cualquier concejal puede aprovechar, decida lo que decida: obliga a separar el anuncio de la operación. Una base territorial solo vale algo si, un año después, hay alguien que abre la puerta, que forma al equipo nuevo, que compra a los productores locales y que responde cuando algo sale mal.
Atanazio escribió, en otro de sus textos de 2023, que hay que hacer lo básico para llegar a lo grandioso. Para un territorio, lo básico es conocido y poco fotogénico: datos, formación, procesos y una persona responsable de cada pieza. Lo grandioso, es decir, empleo cualificado, empresas que se quedan y jóvenes que no necesitan marcharse, llega después.
La documentación pública sobre Lucas Atanazio Vetorasso, con biografías y fotografías para prensa, está disponible en su dossier de prensa.
